ÁREA PRIVADA

  • Rocío González Megías (mamá de Miguelito)

    Soy Rocío González,  tengo 36 años, estoy casada con Miguel Martínez Moreno y tengo 2 hijos, Beltrán y Miguelito (mi gordito). Medjugorje entra en mi vida a través de mi hermana Lorena hace ya 6 años. Y desde entonces, ya son 3 años que he podido ir entre un hijo y otro.. Recuerdo que mi hermana me puso en el ordenador un video de cinco niños que decían ver a la virgen, cuando lo vi, me impresionó muchísimo ver caer a la vez a los cinco mirando al mismo punto sin haberse hecho si quiera una señal. Sentí que esto era verdad, si la Virgen se estaba apareciendo, quería saber qué era lo que estaba diciendo. Desde entonces, sentí curiosidad por ir y muchas ganas de ver qué pasaba allí. Ese año, mi hermana fue con su marido, y yo no pude porque acababa de dar a luz a mi primer niño, pero al año siguiente una fuerza me llamaba a ir… y aunque mi hermana venía hablándome de una forma muy misteriosa sólo me hablaba de PAZ, y de estar en EL CIELO, yo quería ir! 

    Cuando pisé Medjugorje, me parecía flotar en el aire, es algo que el mundo entero debería experimentar. Allí lo difícil es no sentir  la PAZ en el  corazón. No ví grandes signos en el cielo, ni a la Virgen.. y aunque Sí estuvimos en una aparición yo no vi nada, ni siquiera puedo decir que fuera el mejor momento del viaje ni de los siguientes. La gran experiencia de Medjugorje, está en las pequeñas cosas, que al final son las más grandes. Ese primer año, fue una experiencia increíble, conocimos a  Irene y Níkola ( entonces nuestros guías ahora amigos para siempre) y un grupo maravilloso de personas con el que aún tenemos relación y mucho cariño. Medjugorje no puede explicarse con palabras porque hay que vivirlo, pero sí voy a adelantaros que  las subidas al Pobdro y al Krizevac, dos montes llenos de piedras gigantes, es el lugar donde he recibido los mensajes más importantes de mi vida directamente  al corazón por eso recomiendo subirlos y si vas, totalmente  en silencio y oración.

    El segundo año, subiendo el Pobdro sentí  la necesidad de rezar por mi matrimonio, por mi marido, no sabía por qué razón, pero todo el viaje sentía eso en mi corazón. La verdad volví un poco extrañada, porque no era algo que me preocupara, era muy feliz al lado de mi marido y desde que había encontrado al Señor todo iba genial, pero la Virgen se empeñaba en el tema. A la vuelta ya camino a España, en el autobús me tocó al lado de Maui una Malagueña “como yo” que había estado en nuestro grupo y con la única que no había hablado en todo el viaje. Me quedé con la boca abierta cuando empezó a hablar sobre el matrimonio y cómo desde hace unos años en Fátima había sentido la llamada de ayudar a matrimonios en el camino de la Fe para vivir el matrimonio como Dios lo pensó. Después de años sin apenas vernos, empezamos a coincidir de una forma llamativa, y por obra de la Virgen, en la actualidad formamos parte de un grupo de matrimonios dirigidos por ellos y recibimos las catequesis sobre el matrimonio que dio San Juan Pablo II.

    Yo había sido educada en colegio de monjas, pero no había tenido un encuentro con el Señor hasta el 2007, donde hice un Cursillo de cristiandad, ahí empecé mi camino en El Señor pero fue en Medjugorje, donde he conocido a la Madre, donde he entrado en la escuela en la que Ella explica como sólo una mamá puede hacerlo: cómo seguir esta nueva forma de VIVIR LA VIDA.  El segundo año recibí otro regalo: “mi segundo hijo” mi Miguelito, protegido de la Madre, con una rara enfermedad de corazón que nos tiene a todos en vilo desde que nació. Este tercer viaje para mí ha sido el más duro pero al mismo tiempo el más hermoso, si habéis leído el testimonio de mi hermana entenderéis por qué, pero pudimos comprobar cómo TODO se transforma a su lado, cómo no nos deja caer y cómo donde nosotros estaríamos totalmente hundimos Él nos saca hasta la mayor sonrisa, poniendo una PAZ  y un AMOR  y una ESPERANZA que sólo Dios puede dar. Muchos de los que rezan todas las noches por Miguelito a las 22 horas cada día son del grupo de este viaje: un milagro que experimento cada noche: un grupo de Whatsapp de la Virgen protegiendo a su mimado Miguelito mi pequeño de 22 meses. 

    En Medjugorje, he visto personas volver a encontrar la alegría, las he visto encontrarse con Dios cara a cara y volver totalmente cambiados, he visto personas literalmente desplomarse en el suelo por recibir el ESPÍRITU de Dios, he visto el AMOR con mayúsculas en las personas que viven allí y que la Virgen los ha llamado transformando todo lo que eran, en nuevas personas llenas de HONESTIDAD, SINCERIDAD Y AMOR POR EL PRÓJIMO.  Pero sobre todo en Medjugorje Ella te lleva a Jesús, Dios hecho persona que quiere acercarse a tí y te espera todo el tiempo que haga falta.

    ROCíO


NIKOLA & IRENE

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