ÁREA PRIVADA

  • Lorena González ( Hija, esposa y madre )

    Mi nombre es Lorena, tengo 39 años, estoy casada con Marino y tenemos 3 hijos. Dos aquí con nosotros, y otro en el Cielo. Para mí es un honor escribir mi experiencia con La Virgen en Medjugorje para la página web de Red Gospa, de mis grandes amigos Irene y Nikola. 

    ¿Qué es Medjugorje para mí?. Es un HOGAR donde, de una forma increíble, está María de Nazaret. La primera vez que viajé a Medjugorje fue en 2010. Marino y yo llevábamos casados un año y, desde entonces, abiertos a la vida esperando a “Pablo o Teresa”. Desde que nos casamos ya sabíamos su nombre. Pero no llegaba ni uno ni otro. La espera, sobre todo para mí, se hizo larga. Así que, cuando llegamos a Medjugorje en Junio de ese año, pusimos en las Manos de María ese deseo tan grande de ser padres y de que Dios nos diera ese regalo, si era su voluntad.

    Terminó la espera

    En Medjugorje tuvimos una experiencia tan profunda con Dios Padre, Jesús y la Reina de la Paz, que nos marcaría para siempre. En ese primer viaje, mientras estaba en adoración al Santísimo, sentí con el alma el profundo amor de Dios por mí, un amor que se derretía como se derrite ahora el mío con mis hijos. Ahí, el Señor me dijo al corazón: “Terminó el tiempo de espera”.

    Había sido un año duro por el deseo tan grande de ser madre, pero ese año Jesús aprovechó para entrar en mi corazón y fortalecer nuestra relación Dios-Hija de una forma tan increíble que ahora doy gracias por esa dura espera.

    Cuando volvimos de Medjugorje sabía con una certeza que no responde a nada “coherente de este mundo”, que mi bebé estaba por llegar. Al mes siguiente me quedé embarazada de Pablo. Un niño increíble que me tiene enamorada. Pablo me dijo el otro día que él había nacido en Medjugorje. 

    "Cuidado con lo que pedís..."

    Dos años después, volví a Medjugorje. Echaba de menos esa gracia especial que allí Dios derrama, porque su Madre visita esas tierras cada día, y allí se puede respirar eso. Volví esta vez con mi hermana, y las dos deseando volver a quedar embarazadas. Ella llevaba tres años esperando y yo, desde que nació Pablo. Allí, juntas, le volvimos a pedir a Nuestra Madre, pusimos en sus manos nuestro deseo de volver a dar vida. Al mes y medio de volver de Medjugorje nos quedamos embarazadas las dos a la vez, con cinco días de diferencia. Recuerdo que antes de irnos de Medju, le dijimos a Irene: Reza por nosotras, que la Gospa nos conceda el don de volver a ser mamás”. Entonces, Irene se rió y nos dijo: “Cuidado que la Gospa escucha siempre y puede venir doble! Jajajaja". Así fue. Las dos a la vez. Yo tuve a Teresa, y mi hermana tuvo a Miguelito. 

    En julio de 2015 regresamos a Medjugorje. Yo iba embarazada de mi tercer hijo. Estaba en el principio del embarazo. Estando yo allí, mi abuelo bonito se fue al Cielo, y ese mismo día yo empecé a “perder a mi hijo”. Nikola e Irene movieron cielo y tierra y me llevaron al hospital para que me vieran de urgencias. Nikola tradujo todo, porque el médico me hablaba en croata: “Tu bebé está vivo todavía, su corazón es muy débil, no creo que pase de esta noche”.  

    Este testimonio que estás leyendo, lo escribo el 2 de febrero de 2016. En este mes tendría que haber nacido en la tierra mi niño, pero nació antes al Cielo. El 25 de julio, día de Santiago, patrono de Medjugorje, y en Medjugorje, la Gospa se lo llevó de la mano.

    Creo que a lo que más miedo he tenido en mi vida es a sufrir un aborto, la pérdida de un hijo. No hay palabras que explican cómo la Madre de las madres me acompañó en esos momentos. Yo sólo podía darle las gracias, porque no me he sentido tan cuidada como esos días en Medjugorje, a miles de kilómetros de mi familia, sin mi marido… Y en ningún momento me sentí sola o desgraciada… 

    Siento no poder explicarme mejor, pero la experiencia que viví allí no la olvidaré en la vida. En aquel momento, supe que la Gospa me había llevado a Medjugorje justo en esos días para acompañarme de la forma que lo hizo en ese momento tan duro de mi vida. A mi pequeño le pusimos el nombre de Pío, porque un sacerdote franciscano lo bendijo y consagró al Padre Pío.

    Pío está vivo en el cielo, sabe quienes son sus papás, sus hermanos y su familia, y algún día le abrazaré en el Cielo. 

    Un Padre Bueno

    ¿Qué es Medjugorje para mí? Es un pueblo entre el Cielo y la tierra donde la certeza de la existencia de Dios y de su amor, a través de la Reina de la Paz, es tan FUERTE, que toda tu vida desde entonces gira alrededor de ese PADRE BUENO, que muere por nosotros, que toca tu alma, y te dice que te quiere más que nadie en este mundo. Eso te hace sonreír desde lo más profundo y levantarte cada día con la alegría de saberte Hija de Dios.

    Desde aquí, animo a todo el mundo que se plantee ir a Medjugorje a que lo haga, porque además de encontrarse con quienes son realmente, van a descubrir un amor que no es de este mundo, un amor del que estamos sedientos, la experiencia de un Amor que todo lo llena y que todo lo hace PLENO. El Amor de nuestro Padre del Cielo. Gracias.

    Lorena González. 2 de febrero de 2016.

     


NIKOLA & IRENE

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