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Testimonio de María Vallejo-Nágera

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  • 20 de Febrero de 2016
Testimonio de María Vallejo-Nágera

" .. porque vas a ser su testigo ante todos los hombres de lo que has visto y oído. Ahora, ¿qué te detiene? Levántate .. " ( Hch 22, 15-16 )

RED GOSPA

Testimonios de Dios VIVO

Mucho antes de conocerla personalmente, había leído no todos, pero casi todos los libros publicados por María Vallejo. La realidad que documenta y comparte en ellos, me creaba unas ganas de querer aprender más de Dios a través de las enseñanzas de la Iglesia.

El día que coincidimos con ella por primera vez, nos dimos cuenta que ese tsunami que es ella como instrumento de Dios, lo es las 24 horas del día. No importa si han pasado 5 ó 10 años desde su encuentro personal con Dios. Ella desprende esa intensidad que acredita cada palabra que dirige para gloria de Dios. 

Es una escritora que ha marcado un antes y un después para todos los que queremos saber más y nunca nos han contado, pero lo que se desconoce es que es una esposa y madre igual de entregada. Está claro que Dios ha derramado muchas gracias para que abrace la misión que nos acerca a todos a Él!

Habréis escuchado antes, o no, su historia, pero a petición nuestra, ha querido escribir en breve, como peregrina que es, su testimonio para nosotros: para vosotros. (De entre los muchos testimonios que se hayan en internet en vídeo de María, haciendo click AQUÍ tenéis acceso a uno de ellos)

Os invitamos a leerlo, porque al fin y al cabo, todo encuentro con Dios, nos llama personalmente a reconocerlo con la misma intensidad, entrega y disposición para con nuestra vida. 

 

Testimonio de María Vallejo-Nágera: 

Soy escritora de novela, ensayo, infantil y novela histórica. También escribo artículos. Mi primera novela fue atea… En ella me burlaba del protagonista (un sacerdote católico). Pero no tardaría en arrepentirme de mi soberbia…

Tan sólo un año después, unas amigas anglicanas me llevaban a Medjugorje, a donde acudí refunfuñando y con ganas de regresar pronto a casa. Qué sorpresa me llevaría al descubrir que ese pueblito pasaría a formar parte, para siempre, de un “verdadero trozo de hogar para mí”. Porque fue en Medjugorje, un simple día de mayo, donde de la forma más inesperada, inimaginable y sobrenatural, mi alma despertó. No lo hizo viendo grandes cosas extraordinarias - observando girar el sol, la luna o las estrellas-. Tampoco me afectó conocer a los presuntos videntes de la zona... Pues Dios eligió para mí lo más burdo, lo más normal y cotidiano para zarandear mi interior. Decidió, simplemente, agitarse, con toda su presencia de todo un Dios, dentro de mi corazón.

Lo hizo suavecito, -tal y como un Padre besa a su recién nacido-. No podría haberlo hecho de otra manera: de haber sacudido mi alma a través de mis sentidos, quizá hubiera muerto del susto… Él se me hizo conocer con infinito amor… Sólo bastó una caricia de su amor en mi alma para hacerme comprender que todo lo que desde niña me habían intentando explicar como bautizada católica, era cierto. Dios existía… Y mi alma –hasta entonces ciega y barata-, despertó de golpe ante su omnipotente forma de amar.

Volví a mi hogar (Londres en aquel entonces), con el corazón en llamas. Era extraño sentir un amor tan grande hacia un Dios que apenas conocía… Y aún así, lo amaba. Y como toda persona enamorada necesitaba, con toda urgencia, conocerle más. Mi alma ansiaba a Dios. Mi alma tenía hambre de Dios…

Corrí a buscarle en cada iglesia católica con la que me topaba: llamaba al párroco, le preguntaba mil dudas y me dejaba empapar con la gracia de los Sacramentos.

Pronto me enganché, como una drogadicta que sólo ansia la droga del Amor, a la Adoración Eucarística… Jesús se me hacía vivo en cada custodia, y yo no sabía por qué… Nada veía, nada palpaba… Y sin embargo…

Entonces mi alma se rindió a Dios.

Sé que la Virgen tuvo mucho que ver con mi conversión. Ella, (estoy convencida de ello), tiene grandes gracias repartidas en Medjugorje. Mi corazón palpó vivamente su presencia en Medjugorje.

He regresado nueve veces más a ese pequeño pueblito perdido entre montañas… Y nunca vuelvo a casa  sin un beso.

Porque en Medjugorje, en cada Adoración, en cada misa,  en cada encuentro, en cada paseo, en cada rosario y en cada oración, recibo un beso, directo, de todo un Dios.


 

María Vallejo-Nágera (Pedagoga y escritora)

WEB:   www.mariavallejonagera.com

e-mail:   oficina@mariavallejonagera.com

 

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